Qué podemos construirte

Productos

Hostelería y punto de venta

Para quién: Bares, restaurantes, cafeterías, food trucks

La hostelería vive de la velocidad del servicio y de que la cuenta cuadre. Casi todo el software del sector se vende por cuota mensual y por terminal, con funciones que nunca usas y con los datos alojados en casa de otro.

Aquí se construye solo la pieza que falta. Se puede empezar por la carta en QR —la más barata y la que antes se nota— y añadir después el pedido en mesa o el TPV. Cada pieza funciona sola y todas hablan entre sí.

Las piezas

Carta digital con QR

Platos, precios y alérgenos siempre al día, en varios idiomas y sin reimprimir nada.

Ver el caso

Pedido en mesa

El cliente escanea, pide y paga desde su móvil. La comanda entra directa en cocina.

TPV para sala

Comandas desde tablet, división de cuentas y envío automático a barra y cocina.

Pantalla de cocina

Los pedidos aparecen ordenados por tiempo. Se acabaron los tickets de papel perdidos.

Reserva de mesa

Aforo, turnos y confirmación automática, sin llamadas ni listas en papel.

Ver el caso

Cómo lo montamos

Lo que ve el cliente se sirve como HTML estático desde un CDN: abre al instante aunque el local tenga mala cobertura. Lo que gestiona el equipo va sobre una base de datos en tiempo real, de modo que una comanda aparece en cocina en el mismo segundo. En Smokelands, en Australia, esto son reservas guardadas en Firestore y un panel donde el equipo confirma o cancela cada mesa.

Preguntas frecuentes

¿Necesito comprar terminales nuevos?

No. Todo funciona en un navegador: la tablet que ya tengas, un móvil o un portátil viejo. Si prefieres hardware dedicado se elige aparte, sin quedar atado a un proveedor.

¿Y si se cae internet?

La carta digital sigue abriendo, porque es estática y queda en caché. El pedido en mesa y el TPV necesitan conexión para sincronizar; en locales con mala cobertura lo habitual es dejar un punto de acceso propio.

¿Cuánto se tarda en tener la carta con QR?

Es la pieza más rápida del catálogo. Con los platos y los precios en una hoja de cálculo, cuestión de días.